ToHoBocGe A/V es una videoinstalación que incorpora un show audiovisual inaugural a cargo de sus creadores, Juan Lesta y Marco Maril. La pieza se articula en torno a una proyección sobre una pantalla de doble plano y una torre de altavoces que evoca las antiguas bocinas marinas, utilizadas para emitir señales en condiciones de niebla densa. El dispositivo se completa con dos reinterpretaciones de boyas de señalización: desde ellas, seis haces láser reproducen la secuencia lumínica del faro de la Torre de Hércules, mientras seis altavoces emiten señales sonoras que delimitan y activan el espacio de acción de ToHoBocGe.

Tanto la sesión en vívo de audio y vídeo como lavideoinstalación, se estrenaron dentro de la programación del Festival Resis, en la Sala del Palacio Municipal de María Pita en A Coruña, el 16 de mayo de 2026.

TO HO BOC GE es una acción sonora y visual que reivindica la memoria de un patrimonio industrial hoy desaparecido, vinculado a las antiguas señales marítimas. La instalación traslada a la sala sonidos e imágenes del entorno costero, transformándolos en una experiencia de contemplación y escucha pausadas.

A partir de la reinterpretación del paisaje de A Coruña y de su faro milenario, la Torre de Hércules, Juan Lesta y Marco Maril construyen en directo una pieza audiovisual en la que el entorno natural se entrelaza con sistemas de vídeo y sonido generativo. El resultado es un eco activo de aquello que un día resonó en la costa y que hoy persiste como memoria.

La obra se desarrolla a partir de texturas sonoras y visuales del paisaje marino, combinadas con procesos generativos que producen una constelación de imágenes y sonidos situada en el límite entre lo abstracto y lo referencial. Este enfoque recoge la lógica de la propia naturaleza: superficies, horizontes y dinámicas marinas que, aun pareciendo constantes, se manifiestan siempre como variaciones irrepetibles. Esta misma condición se traslada al plano sonoro, donde las estructuras generativas articulan una percepción en continuo cambio.

El espacio de la instalación se organiza en torno a una gran pantalla de retroproyección (5 × 2 m), acompañada por una torre central de altavoces que remite a las antiguas bocinas de niebla, como la aún existente en la Torre de Hércules. Este elemento actúa como núcleo de la pieza, concentrando la atención del público del mismo modo que lo hacían estos dispositivos en el paisaje marítimo.

Como elementos satélite, dos estructuras metálicas en forma de boya —una roja y otra verde— delimitan el espacio y su direccionalidad. Cada una integra señales luminosas, emisión sonora y tres láseres lineales que reproducen la secuencia lumínica del faro, al tiempo que trazan una línea de horizonte que atraviesa la sala. Durante la activación en vivo, la presencia de humo refuerza la dimensión atmosférica de la obra, evocando la niebla y amplificando la interacción entre luz, sonido y espacio.